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El cambio climático trae aparejado graves problemas, entre ellos, la desertificación de los suelos. Otras causas que fomentan la desertificación son los desmontes y el uso de agrotóxicos, por ejemplo, que degradan los suelos. 

Este cambio en los suelos tiene un impacto directo sobre la salud, la desnutrición, la falta de seguridad alimentaria y la migración,  ya que afecta directamente a la capacidad de producir alimentos de manera sostenible y esto repercute en la calidad de vida de las comunidades, generando la necesidad de migrar hacia otras zonas. 

Más del 10% de la superficie del país presenta tasas altas de erosión, concentrándose en zonas áridas / semiáridas con fuertes pendientes y baja cobertura vegetal, tales como Patagonia, Cuyo y NOA.

De esa manera, algunos de los efectos negativos de la desertificación son:

  • Afecta la salud de los cultivos, los árboles, el ganado y los seres humanos
  • Influye negativamente en la producción agropecuaria, y por tanto en la producción de alimentos.
  • Generan condiciones de pobreza.
  • Se pierden medios de sustento.
  • Provoca inundaciones, ya que la tierra no absorbe las lluvias
Desertificación

Es un problema a nivel mundial que conlleva graves problemas para la biodiversidad, la seguridad alimentaria, la erradicación de la pobreza, la estabilidad socioeconómica y el desarrollo sostenible. Según la ONU se calcula que de cara al 2025, cerca de 1800 millones de personas vivirán una escasez absoluta de agua en el planeta. 

Otros datos claves de la FAO a nivel mundial, que remarcan la importancia de detener la desertificación: 

Mano y Semillas
  • Un 95% de nuestros alimentos se produce directa o indirectamente en nuestros suelos.
  • La falta de cualquiera de los 15 nutrientes necesarios para el crecimiento vegetal  puede limitar el rendimiento del cultivo.
  • En 2050, la producción agrícola deberá aumentar en un 60 por ciento a nivel mundial, y casi un 100 por ciento en los países en desarrollo, con el fin de satisfacer tan solo la demanda de alimentos. 
  • Hasta 1.000 años son necesarios para que se forme un centímetro de suelo.
  • La gestión sostenible del suelo permitiría producir hasta un 58 % más de alimentos.

Desde Huerta Niño sabemos de la importancia crucial que tiene la agroecología y los beneficios que se obtienen de esta práctica, respetando los ciclos naturales y honrando los suelos, sin el uso de agrotóxicos. 

Remarcamos la importancia de la diversidad de especies vegetales en convivencia con los insectos y la microfauna que habita en el suelo, como así también el uso de remedios o purines naturales que no sean agresivos para nuestra huerta. Teniendo en cuenta estos puntos, podremos ayudar a que nuestros suelos, parte vital del desarrollo del cultivo, sean sanos, diversos y estén llenos de nutrientes.

El poder contar con suelos sanos es el  primer eslabón para poder producir alimentos y para nuestra vida en el planeta.