Este es el testimonio que hizo Fanny Girard del área de proyectos, en relación al relevamiento de la Escuela N°6141 de Suardi, Santa Fe. Aquí se conjuga un drama corriente para muchas escuelas rurales, junto a una anécdota desopilante.

 
Nos presentaron un proyecto de recolección de agua de lluvia hace tiempo. En la zona, el agua extraída del suelo es muy salada, lo que la vuelve dañina para los cultivos, animales y por supuesto para el consumo humano. Los sistemas de potabilización comunes en la región son todo menos sustentables: imagínense que de 100 litros de agua, devuelven 70 litros altamente contaminados a la napa freática. Por esta razón el Pro-Huerta está incentivando el sistema de recolección de aguas de lluvia, muchísimo más sustentable y ecológico.
 
Esta Escuela primaria tiene 390 alumnos que estudian en jornada completa, con un grado especial para chicos hipoacúsicos. Entre todos armaron la huerta-granja a pulmón, desarrollándola de a poquito. La maestra de huerta Verónica nos cuenta:
 
“Este fue nuestro primer pato. Como entonces solo teníamos gallinas, él se creía una gallina. Quería subirse a las casitas como las gallinas, comer el alimento de las gallinas… ¡No saben lo que costó hacerle entender que era pato y que podía nadar en la pileta! Ahora le conseguimos compañeros patos y más o menos salió de la crisis de identidad.”

 
Escuela Suardi