Viaje de relevamiento por Chaco y Formosa: 12 proyectos aprobados.

En nuestro Programa Regional 2016 – 2020, buscamos apoyar regionalmente las provincias de: Misiones, Salta, Chaco y Formosa.

Parte del proyecto, es impactar con 12 nuevos proyectos divididos entre la provincia de Chaco, en las localidades de Quitilipi, Tres Isletas,  Pampa del Infierno y Machagai; y en la provincia de Formosa, en las localidades de El Mistolar, Laguna Naineck, Posta San Martin, Campo Grande y Pilcomayo.

Estas doce huertas resultan ser un proyecto adecuado y completo para mejorar las condiciones de vida de estas comunidades. No sólo a través de los productos que se cosecharán en la misma destinados al comedor escolar, sino también de las capacitaciones y el aprendizaje que será necesario para llevarla a cabo.

El proyecto tendrá un alcance de 972 beneficiarios directos aproximadamente correspondientes a las 12 escuelas rurales seleccionadas de las provincias de Chaco y Formosa.

Es por ello, que para cubrir estas escuelas, el equipo de Fundación Huerta Niño emprendió un viaje este mes, visitando nuevas escuelas con gran interés de sumar su proyecto y ser beneficiadas de este programa que busca mejorar la alimentación de los niños e impactar favorablemente estas comunidades.

Cuatro integrantes del equipo, estuvieron una semana recorriendo las provincias;  Facundo Ottati, Julia Bustillos y Paula Dotti, integrantes de área de programas y Juan Lapetini, Miembro de nuestro consejo directivo.

“El viaje a Chaco y Formosa fue mi primer viaje grupal dentro de la fundación. Además de llevarme a conocer diferentes lugares, me  llevó a conocer realidades muy distintas.

Antes de salir, me imaginaba conmovido por las problemáticas con las que me iba a encontrar (y que me encontré), pero finalmente, me vi conmovido por la fuerza de voluntad de las comunidades para progresar y superar los problemas. Me vi conmovido por los docentes, directores y técnicos que exceden por largo sus tareas e intentan conseguir siempre un poco más para los chicos. 

Las escuelas nos recibieron cálidamente y se tomaron el tiempo de explicarnos sus proyectos,  contarnos sus dificultades, presentarnos a los chicos y dejarnos ser parte de su día por, al menos, un ratito.

A la vuelta, en vez de sentirme cansado, me sentí recargado, sabiendo que apoyándolos, los proyectos van a generar una mejora en la calidad de vida para los chicos.”

Facundo Ottati

Gestión de Programas, Fundación Huerta Niño

En todo el recorrido se lograron visitar un total 30 escuelas, con grandes proyectos, algunas con huertas ya iniciadas necesitando capacitación y apoyo para que el proyecto logre producir lo necesario para abastecer el comedor escolar, otros con mucha necesidad y compromiso de la institución por llevar a cabo este proyecto.

La mayoría de estos proyectos contaban con una granja, con abonera y producían sus propios almácigos. En algunas de las huertas, sobre todo en Formosa, los técnicos buscaban además de enseñar huerta, enseñar sobre la inocuidad de los alimentos. En varias huertas de Chaco, además de producir para el comedor muchas buscaban vender la producción para generar ingresos para otras actividades escolares o para la misma huerta.

Entré hace muy poco a la fundación, hace un par de meses. Desde un principio entendí cual era la misión y el objetivo por el que se trabaja, pero fue después de este viaje que realmente pude comprender el sentido de las tareas que realizamos todos los días.


Tuvimos la oportunidad de conocer escuelas muy diferentes, en su gran mayoría con proyectos de huerta y algunas con un enfoque agrotécnico. Pero más allá de eso, fuimos testigos del enorme compromiso con el que llevan adelante la tarea los maestros y directivos. Personas que nos recibieron de una manera muy cálida para contarnos su experiencia y el trabajo que realizan en el espacio de huerta, que en varias ocasiones es un disparador para otros espacios de aprendizaje.

 Pudimos escuchar también cuáles son las dificultades y obstáculos con que se encuentran día a día y cómo intentan superarlos.  Además, nos acompañaron a lo largo del viaje varios técnicos del Pro-Huerta, quienes estaban muy presentes en los proyectos, trabajando de manera muy responsable y brindando aportes que son muy valorados por las mismas escuelas.


Poder realizar este viaje fue para mí un gran aprendizaje. Aprendí de las experiencias vividas, de mis compañeros de viaje y de todas las personas que conocí. Volví con otra energía  que me permitirá encarar todos los días mi trabajo de una manera distinta; pero sobre todo con la convicción de que apoyar a estas escuelas va a significar una gran diferencia, mejorando la vida de muchísimos niños.”

Julia Pérez Bustillo

Gestión de Programas, Fundación Huerta Niño

En este viaje a Chaco y Formosa,  también se pudo visitar la primera huerta apoyada por la Fundación en 1999, la escuela Nº 646 de El Aguará, Chaco.  Proyecto que dio pie, a seguir construyendo y tener hoy en día más de 420 proyectos activos.

Como tantos otros recorridos por la provincias, contó con una fuerte colaboración de técnicos de PROHUERTA. Se pudo compartir a lo largo del recorrido, con  técnicos locales  muy presentes en sus proyectos, reconocidos por sus propias comunidades  y valorados por su aporte, cada uno de ellos dejando un sello en sus proyectos entendiendo que el diferencial sigue estando en el vínculo generado con los protagonistas.

“Viajar siempre es transformador, nos permite salir de nuestro espacio de trabajo virtual para conocer cómo se viven los proyectos y nos ofrece un sentido y sensibilidad a la labor diaria. Sin duda los viajes continúan  reforzando la identidad y cultura de Fundación Huerta Niño. 

Nos encontramos con huertas que evolucionan, que cosechan sus propias semillas, que buscan mejorar todo lo que tienen para empoderar a sus comunidades y que siguen inculcando en los alumnos el valor de lo trabajado con sus propias  manos. Las dificultades fueron similares, heladas, inundaciones, falta de agua en otras.

El aprendizaje que me dejó este viaje, es que cuando conocemos mejor, trabajamos mejor, conocimos y reforzamos los vínculos con los técnicos locales, volvimos a visitar escuelas históricas y escuelas que esperan con gran entusiasmo nuestro apoyo, y lo más importante  nos conocimos mejor a nosotros mismos.”

Paula Dotti

Supervisión de Programas, Fundación Huerta Niño

“Siempre viajar con Huerta Niño es muy especial, porque los viajes tienen tres características que son muy importantes:

En primer lugar las comunidades nos están esperando para mostrarnos el proyecto o para presentarse.

En segundo lugar la institución, que a pesar de los años y de la gente, siempre recibe a todas las personas que van como sus representantes y permiten que de alguna manera se institucionalice el proyecto.

En tercer lugar el equipo que es una parte importante, porque la sensibilidad que tenemos que tener como representantes de Huerta Niño es esencial para que esa comunidad sea percibida tanto desde la escuela como desde los técnicos, como una parte sustancial del proyecto.

Si bien es mi primer viaje después de un año y medio en otro rol, quizás haya sido el gran diferencial de este viaje.

El poder acompañar a personas que han hecho su primer viaje transmitiéndoles un poco de ese espíritu que viene históricamente desde los primeros viajes que inició Felipe y que pudimos continuar con los años hace que sea uno de los grandes potenciales de Fundación Huerta Niño, y que esté presente en la humanidad de cada una de las personas que pueden acompañar estos proyectos. Con lo cual ha sido un gran honor viajar nuevamente, y espero que se repita, así que hasta la próxima.”

Juan Lapetini

Consejo de Administración, Fundación Huerta Niño

Te compartimos más fotos de este recorrido ¡Disfrutalo!